🗺️ Crónicas de Tu Punto Nemo – Kilómetro 2
Hoy es un día muy triste.
Ha fallecido mi perro.
No tengo muy claro si voy a poder escribir esta entrada con la objetividad necesaria. Cuando alguien te ha acompañado durante 13 años, es difícil no caer en el tópico de decir que era el mejor perro del mundo. Probablemente lo diría, claro… pero también es verdad que mucha gente que nos conocía siempre decía algo curioso:
—Os parecéis mucho en el carácter.
Esta entrada no pretende ser más que eso: un pequeño desahogo. Una manera de recordar a alguien que ha sido tan importante en mi vida que ahora, al no estar, se hace difícil pensar que ya no viviremos más aventuras juntos.
Pero empecemos por el principio.
🧭 El momento de encontrar un compañero
Hace 14 años regresé de vivir en Buenos Aires.
En ese momento supe que había llegado la hora de tener un perro.
Había esperado a ese momento porque tenía claro que irme a vivir fuera de España ya no era una opción. Quería construir la casa con la que tanto había soñado, en un lugar tranquilo, lejos del pueblo y con pocos vecinos.
Y pensé que un perro sería el compañero perfecto.
Alguien que me acompañara… y, por qué no, que también cuidara de la casa.
No tenía demasiado claro cómo debía ser. Solo algunas ideas:
-Tamaño mediano
-No demasiado mayor
Y que tuviera algo especial
🐕 Amor a primera vista
La primera perrera que visité fue suficiente.
Lo vi y fue amor a primera vista.
Me contaron su historia y confirmé algo que, por desgracia, ya sabemos: hay gente muy mala.
Tenía un año.
Era mestizo de pastor alemán… con algo más que nadie supo decirme.
Estuve a punto de llevármelo en ese mismo momento. Pero a veces soy demasiado impulsivo, así que decidí visitar otras perreras antes de tomar la decisión.
Fui a tres más.
Me enseñaron otros perros, todos maravillosos… pero mi cabeza solo pensaba en aquel perro con una cara tan bonita y una mirada que parecía decir claramente que necesitaba salir de allí.
Una semana después volví a por él.
Tenía tanto miedo…
Para que os hagáis una idea: tenía un año y no sabía ladrar.
Creo que con eso se resume bastante bien cómo había sido su vida hasta entonces.
🐾 Un perro llamado Too
Mi perro se llamaría Too.
Se pronuncia Tuu.
Ya sabéis que los perros necesitan nombres cortos y con un golpe de voz claro para reconocerlos. Para mí era perfecto… aunque mucha gente nunca entendiera muy bien el nombre.
Too no fue un perro típico.
Nunca aprendió a jugar con la pelota.
Mucho menos a traerla.
Tampoco saltaba para coger un frisbee ni era ese perro protector que sale corriendo si alguien se acerca demasiado a la casa.
Con el tiempo aprendió a ladrar…
pero nunca con la fuerza que se esperaría de un perro con su aspecto.
🌍 Las aventuras que sí importan
Hemos viajado juntos.
Hemos vivido muchas experiencias.
Tengo incluso un vídeo en YouTube de cuando hicimos juntos parte del Camino de Santiago. Si alguien quiere verlo, estaré encantado de compartirlo.
Hoy se ha ido para no volver.
Y es triste ver cómo alguien que ha formado parte de tu vida durante tantos años simplemente desaparece del día a día.
Pero si hay algo que me deja esta historia es una reflexión muy sencilla:
Nada es eterno.
Así que disfruta las cosas.
No tengas miedo de gastarlas, de vivirlas, de usarlas hasta el final.
Para eso están.
🌊 Tu Punto Nemo también es esto
Tu Punto Nemo no solo son viajes o aventuras.
También es todo lo que he vivido por el camino.
Y muchas de esas experiencias las viví con Too.
Seguiré viajando.
Seguiré haciendo cosas.
Aunque ya no esté aquí para esperarme en casa con esa alegría y esa vitalidad que tenía.
Pero en el fondo sé que muchas de mis ganas de seguir moviéndome por el mundo nacieron también de compartir el camino con él.
Y eso, de alguna manera, seguirá viajando conmigo.
¡Nos vemos en el kilómetro 3!
Josse
Tu Punto Nemo
Seguimos viajando



